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La clave que falta para la productividad es la reflexión.Por Jocelyn K. Gley​

La mayoría de la gente equivale a estar ocupado con ser productivo. Mientras estemos "haciendo las cosas", sentimos que vamos en la dirección correcta. Pensamos que hacer algo debe ser más productivo que no hacer nada. Esa acción es más poderosa que la reflexión. Que estar ocupado es mejor que estar ocioso. ¿Pero es?


Un estudio reciente de la Escuela de Negocios de Harvard concluye que podemos estar equivocados cuando se trata de la importancia de estar ocupado. Al menos, es decir, si esperamos mejorar nuestro rendimiento con el tiempo.

El estudio abordó la pregunta de qué es lo que realmente impulsa el aprendizaje: ¿es, como nos han enseñado durante años, la idea de que “la práctica hace la perfección”? ¿Es la experiencia, o el acto de hacer , la clave para aprender? ¿O es que aprendemos reflexionandosobre esa experiencia? Si queremos usar nuestro tiempo con prudencia, ¿debemos gastarlo en hacer o debemos gastarlo en pensar? Así es como los investigadores plantearon el dilema:


Considere, por ejemplo, un cirujano cardíaco en formación. Ella ha completado diez operaciones bajo la supervisión de un instructor. Es de interés para todos que el cirujano cardiaco mejore lo más rápido posible. Imagine que le dieron una opción para planificar su agenda para las próximas dos semanas. Podría pasar ese tiempo haciendo diez cirugías adicionales, o podría tomar la misma cantidad de tiempo alternando entre unas cuantas cirugías adicionales y el tiempo dedicado a reflexionar sobre ellas para comprender mejor lo que hizo bien o mal. Cada hora que pasa reflexionando sobre cómo mejorar es costoso en términos de pérdida de tiempo de práctica. Por el contrario, cada hora dedicada a la práctica consume tiempo que podría haber pasado reflexionando sobre cómo mejorar. ¿Cuál sería el uso óptimo de su tiempo? Resulta que una vez que haya acumulado suficiente experiencia, reflexionando sobre esa experiencia para "articular y codificar" lo que aprendió es la forma más poderosa de mejorar su desempeño en el futuro. Hay dos razones por las que esto es cierto:

1. En un nivel emocional, la reflexión aumenta su autoeficacia , que es esencialmente su creencia en su capacidad para ejecutar los comportamientos necesarios para lograr ciertos objetivos. Cuando reflexionamos sobre nuestro desempeño pasado e identificamos lo que es positivo (y negativo) al respecto, nos estamos dando opiniones que nos hacen sentir más confiados, capaces y seguros de nuestra capacidad para completar tareas futuras. Y, como resultado, nos hacemos un mejor desempeño en tareas futuras.


2. En un nivel cognitivo, la reflexión aumenta tu comprensión de la tarea . Piense en el dicho de Albert Einstein: “Si no puede explicarlo simplemente, no lo entiende lo suficientemente bien”. Al reflexionar sobre la experiencia y el desempeño del pasado, refinamos nuestro conocimiento de cómo logramos lo que hicimos, profundizando nuestra comprensión. La relación causal entre nuestras acciones y los resultados.

Ya sea que la tarea fuera brindar servicio al cliente, tratar de detectar células cancerosas o simplemente resolver problemas matemáticos, los investigadores descubrieron que tomarse el tiempo para reflejar lo que había aprendido mejoró el rendimiento en todos los casos. También hizo que los aprendizajes se mantuvieran.

Los representantes de servicio al cliente que participaron en el estudio y reflexionaron regularmente sobre lo que habían aprendido a lo largo de su capacitación, superaron a sus compañeros en prácticas en casi un 25% en su prueba final, y mejoraron sus posibilidades de obtener las más altas calificaciones de servicio sobresaliente en casi 20 %: Un efecto que duró al menos un mes después del período de entrenamiento.

Tomarse el tiempo para reflexionar no es intuitivo. Casi todo el mundo prefiere hacer que pensar.

Aun así, los investigadores encontraron que tomarse el tiempo para reflexionar no es intuitivo. Cuando permitieron a los participantes elegir si preferían pasar el tiempo reflexionando sobre sus esfuerzos o dedicar tiempo a practicar sus habilidades, descubrieron que casi todos preferían pensar en pensar, aunque la reflexión siempre daba como resultado un mejor rendimiento.

Para mí, lo principal aquí es: para dejar de trabajar y comenzar a hacer nuestro mejor trabajo, tenemos que hacer un punto de programación en tiempo regular para la reflexión. Tenemos que celebrar, apreciar y analizar nuestras actuaciones pasadas, para poder sintetizar lo que hemos aprendido y aplicar ese conocimiento para mejorarlo la próxima vez.


Para ser claros: no estoy hablando de ocioso mirar el ombligo o soñar despierto aquí. Me refiero a reflexionar sobre lecciones aprendidas específicas, intentando desentrañar la relación causal entre lo que hizo y el resultado, para poder adaptar sus estrategias en el futuro.


Algunos ejercicios de reflexión que podrías considerar: • Haga una autopsia en un proyecto reciente. Analice qué fue exitoso y qué no tuvo éxito en la forma en que se desarrolló un proyecto reciente. No trates de culparte por ningún error. En su lugar, céntrese en extrapolar las mejores prácticas para proyectos futuros e identificar nuevos enfoques que podría tomar para evitar repetir los mismos errores. (También me encanta hacer "pre-mortem" en proyectos, donde intentas identificar todo lo que podría salir mal y luego planificarlo).


• Realizar una auditoría de productividad. Durante una semana, dedique 15 minutos al final de cada día para anotar algunas ideas sobre qué le ayudó a mover la aguja en sus proyectos más importantes, así como cuáles fueron sus mayores distracciones e interrupciones. Revise sus notas al final de la semana y vea si puede identificar algunos patrones. ¿Cuáles fueron sus mayores reducciones de productividad y qué estrategias podría utilizar para minimizarlas en el futuro?


• Identifica a tus asesinos de creatividad. Intente rastrear estos artículos todos los días durante una semana: cantidad de sueño, cantidad de energía al despertar, cantidad de ejercicio, cantidad de ingestas negativas (cigarrillos fumados, bebidas bebidas, hamburguesas consumidas, cualquiera que sean sus vicios) y cantidad de producción creativa ( Palabras escritas, diseños iterados, ideas de negocio generadas). Al final de la semana, vea si hay una correlación positiva o negativa entre su creatividad y cualquiera de estos elementos. ¿Hacer ejercicio regularmente te hace más creativo? ¿Beber demasiado o dormir muy poco sabotea tu creatividad?

Es tranquilizador saber que tomarse un descanso para tener una perspectiva no solo es relajante, sino que también es productivo. Así que la próxima vez que se sienta abrumado (o simplemente ocupado), tómese un tiempo. Reflexiona sobre lo que has logrado y aprecia lo que has aprendido. A veces la sabiduría común está equivocada: la práctica no hace la perfección. Pero la práctica + la reflexión lo hace.

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